domingo, 22 de febrero de 2009

maduro de aguas


La tarde oprime entre sopores de canícula y pirules, era de agosto la cosecha que desbrozabas con los dedos y una brisa de iridio plañía las ventanas al ardor del mediodía; enraizada al suelo, allí donde al arado brota de cortezas la espesura del verdor en los acantos, el hallazgo de tus ojos: savia de mar en el desierto; y así, maduro de aguas, –tu crótalo curtido entre mis sales- ungirías venenos de nardo en mi garganta.

jueves, 19 de febrero de 2009

poción de los azahares


Siegas, poción de los azahares, agua de miel para el estiaje de los labios enhebrando gota a gota la marisma y a cada hatajo de las plantas el haz dulce de los frutos: drupa del durazno; a la sed bronca del verano, efluvio, engullíamos legiones dérmicas que escaldábamos en azafrán y opio: analgesias amatorias de aguamar y clorofila.